lunes 26 de octubre de 2009

Club Bizarro

Está claro. A escribir se aprende escribiendo. Como medida de disciplina, intento escribir un relato para todos los concursos, fanzines y páginas con los que me cruzo. A la larga se van recibiendo los resultados. Muchas han sido malas noticias, pero otras, como la confirmación de ver cómo se incluye uno de tus relatos en el fanzine Club Bizarro, te animan a continuar.

Pisadas en la nieve

El asesino se agacha para recoger con sus guantes de cuero un puñado de nieve manchada y se lo lleva a la boca. Esta fría pero no le sabe a nada. Tal vez sea sólo pintura. Disparó de lejos y estaba casi convencido de que le había herido. Pero, ahora empieza a preguntarse si no se equivoca. Se pone de pie y continúa unos cuantos metros el rastro profundo de las pisadas. Cada paso que da, le parece el mismo de antes. Cada tronco que supera es sustituido por otro idéntico. Quizá esté siguiéndose a sí mismo. Oye un crujido a mi espalda. Se vuelve. Ni siquiera oye el disparo.

domingo 18 de octubre de 2009

Ouico

Han seleccionado mi relato llamado Ouico para la segunda convocatoria de Horror Hispano. Lo curioso es que el título se debe a un error de la impresora. En principio iba a llamarse Quico, pero cómo no le quedaba mucha tinta a la impresora el rabito no se podía leer y al final se quedó en Ouico. Reconozco que suena mucho mejor.
Me llena de orgullo la publicación en ese fanzine porque en ese mismo número va a aparecer la entrevista a una amiga.

Ahora todavía está en proceso de maquetación, pero cuando salgan el fanzine pondré el enlace.

miércoles 14 de octubre de 2009

Ya he empezado el taller de relato breve on line y se supone que tenemos que escribir un relato en segunda persona. El texto de debajo es lo que he escrito. No sé como calificarlo. Supongo que es un microrrelato. Al menos por la extensión.
No me he extendido más porque la segunda persona ni me parece creíble ni me gusta.
Todavía no lo he colgado. Esperaré un poco. A ver qué escriben los demás.

Miradas

Venga, tonto. Reconócelo. Ahora que nos hemos tomado un par de vinos, creo que podemos ser sinceros el uno con el otro, ¿no? Si durante estos meses no has parado de mirarme. ¿Qué pensabas que no me había dado cuenta? ¡Cómo si no me hubiera fijado en que desde que entraba en la oficina y daba los buenos días a todos no me quitabas el ojo de encima! Venga, tío. No me pongas ahora esa cara de sorprendido. Eso se nota. Algunas miradas queman, ¿sabes? Y más las tuyas con esos ojazos negros que tienes. Y te voy a contar una cosa. Bueno, no. Venga, sí. Ya da igual. Siempre me valdrá la excusa de que estaba borracha. Además, como el lunes ya no vuelvo por aquí… Sé que me mirabas porque yo también te miraba. ¿A qué no te habías dado ni cuenta, eh? Tú venga a fingir y a mirarme de reojo y yo haciéndome la tonta y controlándolo todo. Casi no me aguantaba la risa, cuando te acercabas a mi mesa y me preguntabas por un expediente y tú, comportándote como un caballero, esforzándote para no asomarte a mi escote de una forma demasiado descarada, y yo, inclinándome hacia delante para que pudieras verme bien las tetas. Fuerte, ¿no? Es que me pones, tío. ¿A qué no te lo esperabas, eh? Un segundo, por favor. Calla. No me digas nada todavía. Un segundo, solo un segundo. Primero termino, después voy a servirme otra copa y cuando vuelva, me cuentas lo que quieras, que como pare pierdo el hilo. ¿Sabes desde cuando sé que me gustas? No recuerdo muy bien el día. Creo que era verano. No sé. Da igual. Pensé y este tío qué. Ni me mira. ¿Ahora pasa de mí? Seguro que no era por el trabajo. Tu mesa estaba casi despejada. Supongo que no habrías pasado una buena noche, que quizá te peleaste con tu mujer o a lo mejor habías salido y aún estabas de resaca. Pero me fastidió que no me miraras. En serio. Lo más importante es ser sincera con una misma. Desde entonces intenté llevar siempre vestiditos, minifalda o, por lo menos, un poco de tacón y no he dejado de pintarme el ojo ni un solo día y tú tampoco has dejado de mirarme. ¡Qué patéticos sois! Os manejamos a nuestro antojo y no os dais ni cuenta. Lo que no sé es lo que esperas de mí. No sé si quieres que echemos un polvo rápido o si estás tan enamorado de mí que me escribes en la intimidad cartas de amor. Mira, me voy a por un vino y ahora me lo cuentas, pero, por favor, no me vengas con que estoy confundida, que no soy tonta. Estoy dispuesta a irme contigo y dejar esta fiesta de mierda que me habéis organizado o, por lo menos, a entrar juntos en el baño y hacerte lo que me pidas, para que empieces a darte cuenta de lo que te has estado perdiendo.

martes 13 de octubre de 2009

El mensajero

Aquí dejo el enlace de un relato publicado en NGC 3660.

lunes 5 de octubre de 2009

Próximas publicaciones

Me han contestado tanto de la Biblioteca Fosca como de NGC 3660, comunicándome que pronto publicarán en sus páginas un relato mío. En cuanto lo hagan, añado el enlace.

jueves 1 de octubre de 2009

El secreto

Siguiendo con la costumbre de mandar un relato al mes a la página de Ocio Zero, ahí va el enlace. Esta vez me ha dado por la fantasía.