He vuelto a escribir. Hacía casi un mes que no escribía nada y empezaba a sentirme oxidado. Ayer, por fin, me puse. Pensé que no se me ocurriría nada, que estaba seco y que ya había agotado mis ideas. Pero me dejé llevar por el subconsciente y comencé a escribir lo más rápido que pude.
Hoy he vuelto a leer lo que escribí. He empezado a corregirlo y a darle forma. Ha cambiado poco a poco la idea que tenía inicialmente. Creo que he conseguido añadirle un poco más de sugerencia, una pequeña historia que discurre debajo como un río subterráneo. Me gusta como queda.
Cuando terminas un relato del que te sientes orgulloso, sientes un pequeño orgasmo.
