En Los asesinos de Ernest Hemingway dos tipos llegan a la cafetería de un pueblo y atemorizan a los que están dentro. Esperan a un ex boxeador sueco, Ole Andreson, para matarlo. Pero no llega y se van. Aunque le avisan de lo ocurrido, el ex boxeador sueco, ni siquiera intenta huir. Está convencido de que no servirá para nada, después de lo que hizo.
Pero ¿qué hizo?. Ni siquiera los personajes lo saben y especulan. Debió ser algo terrible, en Chicago, algo como tracionar a alguien. Hemingway utiliza la figura del dato escondido para mantener la tensión narrativa.
