Bueno, a veces soy un poco friki y ¿qué? Pasa algo. Estoy enganchado a Canción de Hielo y Fuego. Reconozco que cuando lo leo me encuentro con gerundios por todos los lados, con adjetivos que sobran, con comentarios intrusistas del narrador y muchos otros defectos de estilo.
Pero la obra de George R. R. Martin tiene una virtud innegable: la visibilidad. Cuando lo leo me sumerjo de lleno en su mundo. Lo veo, lo toco, lo huelo. Siento el dolor, el honor, la rabia, la traición.
Tengo que ser sincero y admitir que no sólo de minimalismo vive el hombre. Y si no, probadlo, probadlo. Leed los primeros capítulos de Juego de Tronos e intentad dejarlo. Lo que le ocurrió a Alex de la Iglesia, también te puede pasar a tí.
