jueves 30 de abril de 2009

Bueno, a veces soy un poco friki y ¿qué? Pasa algo. Estoy enganchado a Canción de Hielo y Fuego. Reconozco que cuando lo leo me encuentro con gerundios por todos los lados, con adjetivos que sobran, con comentarios intrusistas del narrador y muchos otros defectos de estilo.
Pero la obra de George R. R. Martin tiene una virtud innegable: la visibilidad. Cuando lo leo me sumerjo de lleno en su mundo. Lo veo, lo toco, lo huelo. Siento el dolor, el honor, la rabia, la traición.
Tengo que ser sincero y admitir que no sólo de minimalismo vive el hombre. Y si no, probadlo, probadlo. Leed los primeros capítulos de Juego de Tronos e intentad dejarlo. Lo que le ocurrió a Alex de la Iglesia, también te puede pasar a tí.

martes 28 de abril de 2009

He leído El hombre que se enamoró de la luna para comprobar en la práctica si el propio Spanbauer cumple las reglas de la escritura peligrosa que dictó en sus talleres.
No sé cómo serán las demás novelas. Desde luego que ésta me ha parecido una mezcla de una fábula (algunos dicen que, salvando las distancias, parece El Principito), de novelitas de estilo puramente western y un poco de sexo a lo Henry Miller, con algunos toques gays.
Me ha parecido muy sugerente y quizá copie algunos detalles de su forma de escribir, para futuros relatos.

lunes 27 de abril de 2009

Un alfarero
que crea el mundo
sin lavarse las manos.

viernes 24 de abril de 2009

Fantasmas

− Alto ahí. No te muevas.
No reconocí la voz. Solo veía un bulto blanco con un trabuco de la mano, escondido, un poco ridículo, bajo una sábana con dos aberturas en los ojos. La poca luz que había era la bombilla amarillenta y mortecina del farol roto a pedradas de la esquina de mi casa.
− Como des un solo paso más, Fermín, te pego un tiro.
Me conocía. Seguramente fuera alguien del pueblo. Levanté las manos hasta casi la altura de los hombros y me quedé en el sitio. En ningún momento pensé en desobedecerle. Me tranquilizaba el hecho de que no escuchara ningún ruido dentro de la casa. Mientras, los mosquitos orbitaban alrededor del farol.
A los pocos minutos salió del interior otro bulto, escondido igualmente bajo una sábana e indicó al del trabuco con un gesto de cabeza que ya podían marcharse.
Cuando entré en el dormitorio encontré a mi mujer en camisón, apoyada en el cabecero de nuestra cama y sentada directamente sobre el colchón.
− ¿Qué ha pasado? − le pregunté.
− Nada. Venga, vamos a dormir.
No quise preguntar dónde estaban las sábanas.

jueves 23 de abril de 2009

El joven Homero

El joven Homero, por fin, ha hablado. No lo hacía, desde que nos lo devolvieron ciego de la guerra. Su único consuelo era sentarse en una piedra a escuchar el murmullo del arroyo, sobre todo si, gracias al deshielo, bajaba un poco crecido. A veces abría la boca, como si fuera a hablar, pero nunca decía nada. Hasta el mes pasado.
Desde entonces el pueblo y el padre de Homero están muy alterados. Sabíamos que nunca volvería a ser el mismo joven risueño que, con una espada de madera, defendía el pueblo de guerreros que solamente él veía, pero nadie esperaba que Homero terminara recitando un poema en una especie de griego clásico. Al menos, eso cree el parroco del pueblo.
El padre de Homero partió la semana pasada en busca de un diccionario para, por lo menos, intentar entenderlo. Aún no ha vuelto.

Dibujos de tiza

Antes de que llegara la profesora, yo dibujaba a Carlos en el encerado con tizas de colores y Carlos me dibujaba a mí. Era una carrera para ver quien de los dos terminaba antes.Carlos era algo más lento que yo, pero reconozco que su dibujo era muy bueno, casi perfecto. Se parecía tanto a mí, que si lo terminaba seguramente echaría a andar.
Me quedaban apenas los últimos retoques, cuando vi de reojo cómo Carlos cambiaba las tizas de colores por el borrador. De un golpe seco me borro el brazo derecho. La tiza azul que estaba utilizando en ese momento se me cayó al suelo y se partió por la mitad.Como estaba decidido a ganar y apenas me quedaba perfilar un poco el contorno de sus ojos, continué con el dibujo, utilizando únicamente el brazo izquierdo, a pesar de que nunca fui muy mañoso con él, hasta que Carlos, de otro golpe seco de borrador, me dejó también sin el otro brazo.Me agaché para recoger la tiza con la boca.
Si la profesora de pretecnología hubiera tardado unos segundos más, habría terminado el dibujo, aunque fuera mordiendo la tiza con los dientes.

miércoles 22 de abril de 2009

Cuentos de seis palabras

Leo en el blog de Miriam que la editorial navona ha convocado un concurso de microrrlatos de seis palabras. Con los mejores se editará un libro.
Dejo el enlace por si le interesa a alguien.
Yo he mandado el mío:
He muerto. Me sobran cuatro palabras.
Otra variación:
Hijo, he muerto. Heredas tres palabras.
Y otra:
Cariño, he muerto. No tardes demasiado.

martes 21 de abril de 2009

Hipnosis

Mi mujer miraba con la boca abierta como el hipnotizador dejaba oscilar el péndulo a escasos centímetros de mis ojos.
− Duerme −decía.
Sus palabras eran, como las otras veces que me había hipnotizado, apenas susurros. Normalmente, después de unos cuantos segundos conseguía que entrara en trance sin ni siquiera cerrar los párpados. Pero en aquel momento, parecía que le costaba hipnotizarme.
− Lo siento, en estas circunstancias no puedo −dijo.
Recogió el péndulo y lo guardó dentro de uno de los bolsillos de su chaleco. Mi mujer le pidió que siguiera intentándolo, que no se marchara sin conseguirlo, que tenía qué saber quién había sido el culpable. Pero el hipnotizador recogió su chaqueta de una de las sillas, se colocó el sombrero de copa y salió de mi habitación apoyándose en su bastón con el mango de plata.
Me incorporé como pude (mis pies resbalaban continuamente por culpa del charco de sangre) y salí corriendo detrás del hipnotizador. Quería agarrarle del brazo y gritarle cuatro palabras, pero antes de alcanzarlo, tuve que sentarme en el suelo para que no continuar desparramando mis vísceras.

El nombre secreto

Entramos todas las vírgenes en la cripta subterránea y formamos un círculo, colocándonos por orden sobre cada uno de los signos del zodiaco. A mi derecha, la primera de mis compañeras abre lentamente su túnica, deja que se le resbale por el cuerpo desnudo hasta caer al suelo y muestra sin pudor sus pechos pequeños y en forma de pera y su pubis afeitado de tal forma que aparenta ser la primera letra del nombre secreto de nuestro señor.
Las demás la van imitando por orden, una a una, y en sentido contrario a las agujas del reloj, hasta llegar a mí que soy la última, con el nombre ya casi completo.
Reflexiono durante unos instantes y decido, antes de salir corriendo de la cripta, abrir y cerrar la túnica apenas unos segundos. Los suficientes para mostrarles lo que, de momento y únicamente de cintura para arriba, ha conseguido el tratamiento de hormonas.

De la continuidad de los mensajes

...una vez descifrado, decía que si la primera noche de luna llena después del solsticio de verano salías de casa a las doce en punto, vestido de monje y con una caja de cerillas en la mano, caminabas por la calle mayor de tu ciudad con la capucha de la túnica puesta hasta llegar a la plaza, entrabas por la puerta trasera de la catedral, cuyo interior estaba apenas iluminado por la escasa luz que penetraba por las cristaleras, caminabas treinta y seis pasos hacia la derecha escuchando el eco de tus pasos en busca de la vieja cripta, encendías una antorcha con la caja de cerillas y bajabas las escaleras intentando no apoyarte en unas paredes tan húmedas que parecían llenas de mocos, encontrarías un tipo disfrazado de monje descifrando un mensaje que, una vez descifrado, decía que si...

Cantera de palabras

Ya estoy terminando El péndulo de Foucault. Leyéndolo se me ha ocurrido una idea. Voy a extraer unas cuantas palabras del libro con las que formar una cantera de palabras con la que voy a intentar escribir varios microrrelatos durante lo que queda del día. Se aceptan sugerencias para añadir a la cantera de palabras, pero como yo pongo las reglas tienen que cumplir dos reglas:
1º.- Han de ser sustantivos. Se aceptarán adjetivos y artículos siempre que vayan unidos a un sustantivo.
2º.- Tienen que ser palabras concretas, que se puedan percibir con los sentidos.
3º.- Han de pertenecer a la misma familia de palabras.
Según los vaya escribiendo los iré colgando.
Por ahora las palabras son:
El Plan La Conjura Monje Túnica Capucha Subterráneo Piedra Manuscrito Templario Asesino Rosa Cruz Conde Catedral Castillo Monasterio Campana Ceremonia de iniciación Péndulo Runas Inscripción

lunes 20 de abril de 2009

Ya se ha fallado la Sexta edición de relato mínimo diomedea. Enhorabuena al ganador y a los finalistas.
He recibido un mail de la Escuela de Escritura Creativa Vacas y Castaño. En breve empezará el taller de microrrelato on line. Hasta ahora he participado en dos talleres más, uno de escritura creativa y otro de haiku, en los que he aprendido bastante y de los que guardo buenos recuerdos.
A partir de ahora, y al mismo tiempo que cada jueves tengo que escribir un relato para el taller presencial de relato, cada semana tendré que escribir un microrrelato.

viernes 17 de abril de 2009

Gracias a mi lector anónimo, participé en un meme del Diario de un Savonarola. Nos han remitido un ejemplar a cada uno de los participantes. Ayer me llegó a casa. Ha quedado muy, pero que muy chulo. Algunos textos y todos los dibujos son impresionantes. El resultado del meme está colgado aquí. También se puede solicitar ejemplares a través de esa página.
Tengo una duda. Supongo que el lector anónimo ha participado en el meme. Pero como hay dos poemas que aparecen firmados por un autor anónimo, no sé cual de los dos es el suyo.

jueves 16 de abril de 2009

Estoy de nuevo con El Péndulo de Foucault de Umberto Eco. No me canso de leerlo. Creo que ésta es ya la tercera vez. No sé si el Umberto Eco forma parte de los apocalípticos o de los integrados, pero me encanta. Tengo la impresión de que sus novelas son las que habría escrito Borges si hubiera sido novelista.
Hace poco releí El nombre de la Rosa. Cuando termine con la que estoy ahora, continuaré con las demás.

miércoles 15 de abril de 2009

Ayer termine el relato mitad ciencia-ficción, mitad terror que estaba escribiendo. Al final han sido doce páginas a doble espacio con un tamaño de letra doce. Para ser tantas páginas me ha salido de forma muy fluida. Además, he disfrutado mucho mientras lo escribía.
Supongo que no será todavía una versión definitiva. De momento lo dejaré reposar unas semanas.

martes 14 de abril de 2009

Quédate donde estás

Miguel Angel Muñoz, autor del libro y del blog El sindrome Chejov, ha publicado un nuevo libro de relatos titulado Quédate donde estás en la editorial Páginas de Espuma. Mañana, miércoles 15 de abril de dos mil nueve a las ocho de la tarde, lo presenta en la Librería Tres Rosas Amarillas.
Todavía no lo he leído, pero sospecho que de nuevo será un referente para mí.

lunes 13 de abril de 2009

Aunque estos días he estado bastante ocupado ejerciendo de guía turístico, he sacado un poco de tiempo para esbozar el argumento de un relato mitad terror, mitad ciencia-ficción, que ayer mismo empecé a dar forma. No es habitual en mí escribir una historia basada en la literatura de género. Ni siquiera la leo habitualmente y no sé exactamente cual será la longitud final. Pero me está saliendo de una forma bastante fluída. Parece que sobrepasará la longitud de un cuento corto. Al menos, eso espero.

jueves 9 de abril de 2009

La escritura peligrosa

Una de mis pelis favoritas es El club de la lucha (The first rule of Fight Club is: you do not talk about Fight Club) . Está basada en una novela de Palahniuk, quien, en un ensayo describe el método, conocido como la escritura peligrosa, que aprendió en los talleres de escritura de Tom Spanbauer.
Reconozco que me cuesta leer el
ensayo original, pero gracias a un artículo de Rodrigo Fresán y a otro de la wikipedia, creo que he entendido cuales son las reglas fundamentales.

Lo curioso, es que sin saberlo, comparto varias de sus tésis, supongo que, porque también estoy bastante influenciado por el minimalismo.
Lo primero que aprendió Palahniuk de Tom Spanbauer es que una buena historia debería hacerte reir y un poco después romperte el corazón y la última es que nunca lo conseguirás o, al menos, hasta que no hayas escrito durante años y años.
El seguidor de la escritura peligrosa tiene que tratar temas polémicos, de los que es muy dificil hablar de la forma más sincera posible. Por eso muchas obras que siguen esta forma de escritura, están narradas en primera persona.

Estoy de acuerdo con la técnica que Spanbauer denomina caballos. Creo que es necesario utilizar siempre dentro del relato los mismos elementos. Es fundamental para que tenga cohesión. También estoy de acuerdo con el registro de ángel y con lo que llama ir al cuerpo. El narrador nunca tiene que juzgar a los personajes. Por suerte, el lector actual es más inteligente que el de otros siglos y puede sacar sus propias conclusiones. Lo único que tienes que hacer es mostrarle la trama de la forma más realista posible, que sea capaz de mascar el relato.

Con lo único que no estoy de acuerdo con lo que llama lengua quemada. No se debe escribir mal a propósito para que el lector preste más atención, porque le distraería, le haría recordar que está leyendo y no dentro de un mundo imaginario.

miércoles 8 de abril de 2009

Escribir como Borges

Para escribir como Borges es imprescindible tener una enciclopedia cerca. Se eligen unos cuantos nombres al azar (preferiblemente nombres romanos, orientalizantes o griegos), se añaden unas fechas en apariencia precisas (como el 18 de marzo de 1846) , unos lugares que suenen inverosímiles (Samarcanda, Egeo, Cirenaica) y se agitan bien. Ya tenemos el primer párrafo.
A continuación se habla de un personaje ficticio al que se relaciona con otros personajes históricos, legendarios o, incluso, contemporáneos como el propio autor o el mismísimo Bioy Casares, y a quien se le situa en un conflicto preferiblemente metafísico como puede ser el deseo de la inmortalidad, la existencia de un doble, la repetición de la vida o el infinito, aunque también puede ser motivaciones como la venganza o el simple afán de aventuras.
Se espolvorea por encima unos cuantos tigres, espejos y laberintos que previamente hemos preparado en una sartén aparte, se intercalan un par de máximas inspiradas en la antigüedad clásica, se sazona con varios epítetos y sinestesias, sin olvidar un oxímorón, y para finalizar, se gratina con una postdata de fecha posterior.

martes 7 de abril de 2009

Si tecleas en el google literatura Kitsch te salen aproximadamente unos 103.000 resultados (bueno, uno más, a partir de ahora). Encuentras cita de Umberto Eco o de Milan Kundera, artículos, comentarios en blogs, etc. En fin, un montón de palabras que te marean. Como casi siempre que se busca algo en internet.
Pero ¿qué es el Kitsch? ¿Cómo escribir literatura kitsch? Es muy fácil. Afortunadamente es muy abundante. Es el tipo de literatura que se vendería en un todo a cien, en una churrería o en las tiendas de los chinos. Ese tipo de literatura que escribimos para conmover, asustar o entretener. Para escribir Kitsch sólo tienes que llenar tus escritos de tópicos, de lugares comunes, de fórmulas que ya utilizaban nuestros abuelos y alimentarte del romanticismo y del modernismo.
Ay, me encanta el Kitsch.

lunes 6 de abril de 2009

En los concursos literarios influye mucho la suerte. No basta con que un relato sea bueno técnicamente, sino que, sobre todo, tiene que gustar al Jurado.
Cuando ves el resultado de un concurso y ves que tu relato (ese de que te has sentido tan orgulloso como para atreverte a mandarlo), ni siquiera ha quedado finalista, te preguntas porqué no ha gustado lo suficiente . Es un buen golpe a la autoestima. Lo que tú escribes no interesa, pero viene muy bien. Para aprender a escribir es imprescindible la humildad.

sábado 4 de abril de 2009

Esta semana vienen unos amigos de fuera y saldremos para enseñarles Madrid. No sé si tendré tiempo para escribir. Tampoco me preocupa. Escribir me parece más un placer que una obligación. Si en algún momento empiezó a sentirlo como una obligación, supongo que habrá llegado el momento de dejarlo.

viernes 3 de abril de 2009

Aún sonríe
una estatua de sal.
Lot tira de ella.

El minimalismo y Raymond Carver

Reconozco que, al principio no me gustaba Raymond Carver. Odiaba sus relatos en los que, en apariencia, no ocurría nada, con ese estilo demasiado sobrio y conciso, que hablaban de parejas, de parados y de personas más o menos normales (bueno, quizá un poco más alcohólicas).
Con el tiempo y unos cuantos latigazos de profesores de escritura creativa, descubrí que escribir bien no consiste en recargar la prosa de oropeles, castillos de pirotecnia y recursos literarios, sino en ser capaz de trasmitir, de comunicarte con el lector.
Y Carver lo hace, con el mínimo número posible de recursos literarios.
Uno de los dogmas de la llave los campos es "Prohibido escribir como habría escrito Carver, si hubiera sido idiota". Y es que Carver no era idiota ni Machado un ganapán.
No se limita a llenar sus relatos de sexo, tacos y rock and roll, sino que utiliza la metáfora de situación, la sinécdoque narrativa o el correlato objetivo.
Basicamente Carver nos cuenta una historia para insinuarnos otra bien distinta.
Si tuviera que hacer una antología de los relatos de Carver me quedaría con Conservación, Catedral, Vecinos, Visor, Parece una tontería y Vitaminas.

jueves 2 de abril de 2009

Continúo con Klaus y Lucas. Son, en realidad, tres novelas cortas. Estoy ya terminando la segunda.
Ha dado un giro inesperado. Así como el narrador del primer libro está en primera persona del plural (nosotros), el narrador del segundo libro está en tercera persona y a veces en primera. No es un recurso que se utiliza por capricho.
Tengo curiosidad por saber como termina el libro.

miércoles 1 de abril de 2009

Estoy terminando de recopilar relatos para un libro. Cuando lo termine lo voy a encuadernar. Bueno, encuadernar. Con un canutillo o una espiral de alambre.Me hace ilusión.
Me ha ayudado a decidirme un post que leí en el blog de Enrique Paez. Así lo declararé oficialmente cerrado. Me conozco y sé que si no lo hago, no dejaré nunca de corregir los relatos.
Después pensaré que hacer con él. Reconozco que quiero que me lo publiquen. Todos los escritores deseamos que nos lean. No conozco a nadie que escriba que no piense así. Lo más seguro es que busque un premio donde mandarlo. Aunque sea una lotería, me parece más fácil que buscar directamente una editorial.
Lo más seguro es que no consiga nada, pero será un inicio.