Se acabó. Después de nueve meses, he terminado el taller de relato breve al que iba. Bueno, aún queda una clase este jueves, pero no creo que pueda ir. Me apunté para aprender las técnicas del relato y para adquirir disciplina. He estado durante nueve meses escribiendo con ruedines. Ahora me toca seguir solo.
Después de tanto tiempo escribiendo un relato a la semana, creo que escribir ha pasado de ser un placer a una necesidad.
Aún me queda la gente que he conocido. Sé a muchos los veré (nos hemos intercambiado blogs, mails y números de teléfono) y espero que, al menos, unos cuantos coincidamos en algún libro.
Todaía no sé si me apuntaré el año que viene a otro taller. Es pronto para decidirlo. Hoy ha empezado el verano.
De momento, aparte de escribir, me propongo leer, como mínimo, un relato a la semana. Esta vez toca La Caída de la casa Usher de Poe.

4 Curiosos:
Ha sido un placer compartir el embarazo contigo. Al final nos ha salido un niño guapísimo, a pesar de tener 202 padres y madres. Debería apuntarme a tu costumbre de un relato a la semana, pero conociéndome...
qué tal fue la cena? hubo al final copas o no?
Al final, me vais a hacer llorar, snif :(
Los jueves ya no serán lo mismo...
Yo me apunté a un taller para disciplinarme un poco pero, para qué mentir, lo logré sólo mientras duró el taller. Ahora voy revoloteando e intento no necesitar estar triste para escribir. Es como una maldición jajaja! Al menos voy conociendo gente interesante.
A parte de escribir un relato a la semana no? Pues a mí me gustó mucho este q decidiste leer.
Saludos desde el Inframundo.
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